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Francesc Boix, el fotógrafo de Mauthausen

(27/01/2019) --Pol Afonso-- 

Boix_testigo.jpg                                                                   Francesc Boix en el juicio de Nuremberg

Juicios de Nuremberg, 1946. Ernst Kalternbrunner y Albert Speer piden clemencia, a la vez que niegan cualquier conocimiento sobre los crímenes perpetrados por el partido Nazi en distintos campos de concentración y exterminio.  Kalternbrunner, jefe de la Gestapo, va un paso más allá cuando niega incluso la existencia de algunos campos. La fiscalía francesa muestra una imagen de él paseando junto a Heinrich Himmler en el campo de Mauthausen y, a continuación, el exgeneral monta en cólera, acusando a los franceses de manipulación.

La fiscalía llama a un testigo y aparece Francesc Boix. Español, excombatiente republicano.  Su pericia con la cámara le había permitido, a pesar de su juventud, ser fotógrafo del ejército durante la Guerra Civil española con apenas 17 años. Tras ver caer el frente del Ebro y anticipando la derrota de la República española, Boix se exilia en Francia en 1939. Allí pasa por diversos campos de refugiados. Incapaz de conseguir un trabajo que le permita salir del campo, su situación se alarga hasta 1940. Ese fatídico año, los alemanes, tras ocupar Francia, pactan con la España franquista la deportación de los apátridas españoles (aquellos que aún tenían estatus de refugiados) a los campos de la muerte nazis. De esta manera, Boix, junto con 8.000 españoles, recala en Mauthausen, un infierno situado en las idílicas laderas austriacas, donde murieron cerca de 120.000 personas, 5.500 de ellas españoles.  

Boix, una vez llegado al campo, es asignado al laboratorio fotográfico, gracias a su dominio del alemán y a sus conocimientos de fotografía. Esta tarea permitirá al español cierto grado de libertad para pasearse con su cámara por el campo y retratar la vida diaria del Mauthausen entre 1941 y 1945.  Durante este tiempo, Boix, a escondidas de los alemanes, se dedica a recopilar alrededor de 20.000 negativos que plasman las prácticas de exterminio masivo, la visita de diversos jerarcas nazis y las duras condiciones de vida de los presos en Mauthausen

Durante años, Boix junto con Antoni García, otro español que trabajaba en el laboratorio, se dedican a esconder los negativos hasta que, por precaución, deciden buscar una manera de sacarlos del campo. Entonces entra en juego Jacinto Cortés, un chico de apenas 13 años, que dormía en el campo pero trabajaba en una cantera cercana y allí tenía contacto con una habitante del pueblo que se encargaba de cocinar para él y los demás muchachos. Esta mujer era Anna Pointer. Cortés, que tras sacar poco a poco los negativos los había escondido en los alrededores de la cantera, le confesó su paradero a Anna para que ella se encargara de guardar el valioso archivo los últimos meses de la guerra.   

Una vez liberado, Francesc Boix recupera los negativos y se establece en París, donde da a conocer y publica sus fotografías en diversos medios. La prensa francesa se hace eco de las publicaciones y finalmente el Gobierno de ese país le pide testificar en los juicios de Nuremberg y Dachau  debido al importante valor de su archivo para poder demostrar la culpabilidad de los acusados. 

Bundesarchiv_Bild_192-029,_KZ_Mauthausen,_Himmler,_Kaltenbrunner,_Ziereis.jpg                                                           Karltenbrunner junto a Himmler en Mauthausen  

Finalmente, las fotografías de Boix fueron fundamentales en ambos juicios, sobre todo para demostrar que Karltenbrunner y Speer sí conocían perfectamente el Holocausto. En 1951, con apenas 30 años, Francesc Boix fallece en París como resultado de una tuberculosis remitente que arrastra desde los tiempos de su paso por Mauthausen. Tras su muerte, su historia y su hazaña caen lentamente en el anonimato. Ademásla falta de reconocimiento y  la censura sobre los apátridas españoles impuesta por el régimen franquista lo condenan al  olvido durante más de seis décadas.   

Finalmente, su figura es reconocida cuando, en 2017, la alcaldesa de Paris, Anne Hidalgo, a manera de homenaje póstumo, decide celebrar un multitudinario funeral para el fotógrafo en el cementerio de Père-Lachaise. 

 

Click aquí para ver el tráiler de la película El fotógrafo de Mauthausen.

Click aquí para ver el documental: biografía de Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno. 

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