La Corte Penal Internacional (CPI) se enfrenta cada día a un aumento de desafíos en un entorno geopolítico cada vez más complicado. Aún así, según Päivi Kaukoranta, presidenta de la Asamblea de los Estados Partes (AEP) del Estatuto de Roma, la Corte se mantiene firme en su misión.
“La CPI se está preparando para todos los desafíos que vengan y no se rendirá«, explica la presidenta Päivi Kaukoranta.
Presiones políticas y sanciones
Desde junio de 2025, la Corte ha sufrido dos rondas de sanciones por parte de Estados Unidos, dirigidas contra jueces y fiscales por investigaciones sobre presuntos crímenes de guerra en Israel y Afganistán.
Estas medidas, condenadas por la Corte, la Presidencia de la Asamblea de los Estados Parte y las Naciones Unidas, podrían ampliarse a toda la institución, afectando su funcionamiento cotidiano.
“Las sanciones no solo dañan a las personas señaladas, sino también a la capacidad de la Corte para operar,” explicó la presidenta Kaukoranta.
“Podrían interrumpir oficinas de campo, obstaculizar la protección de víctimas y testigos o bloquear el Fondo Fiduciario para las Víctimas.”
No cooperación y retiros
La CPI también enfrenta órdenes de arresto rusas contra sus jueces y anuncios de retiro del Estatuto de Roma por parte de Hungría y algunos Estados africanos.
En abril de 2025, Hungría recibió al Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu pese a una orden de arresto de la CPI. Días después, anunció su intención de retirarse del Estatuto, lo que será efectivo en junio de 2026.
“Cada vez que hay un caso de no cooperación o retiro, la Asamblea reacciona,” explicó la presidenta Kaukoranta. “Aplicamos los procedimientos del Estatuto y lo debatimos colectivamente.”
La presidenta subraya que la CPI depende del apoyo activo de los Estados Parte para ejecutar órdenes de arresto, realizar investigaciones y proteger a víctimas y testigos.
Juventud y sociedad civil: pilares del futuro
Para la presidenta Kaukoranta, la juventud y la sociedad civil son esenciales para el futuro de la justicia internacional.
“Los jóvenes de hoy están más abiertos, más preparados y conectados que nunca,” afirmó. “Los animo a estudiar, viajar y hacer prácticas —incluso en la CPI. La nueva energía siempre es necesaria.”
La sociedad civil, recuerda, fue determinante para la creación de la Corte y sigue siendo un actor clave:
“Sin su apoyo y presión, probablemente la CPI nunca habría visto la luz. Su trabajo sigue siendo esencial, aunque más difícil cuando la cooperación se percibe con desconfianza.”
Mirando hacia adelante
La presidenta Kaukoranta insiste en que la Corte debe mantener la confianza de los Estados, adaptarse a los cambios y seguir cumpliendo su mandato de justicia internacional.
“La CPI aún es joven,” reflexionó. “Debe seguir produciendo resultados concretos: juicios, sentencias y reparaciones para las víctimas.”
Con optimismo, anticipa que dentro de una década la Corte será “tan fuerte como siempre”, pese a los desafíos actuales.
“Una pieza esencial del orden internacional”
Pese a las dificultades, la presidenta Kaukoranta mantiene la confianza en la misión de la Corte:
“La CPI se está preparando para todos los desafíos y no se rendirá. Es una pieza esencial del orden internacional basado en normas. Si no existiera, habría que crearla.”
Con 125 Estados Partes, 61 órdenes de arresto activas y una creciente carga de casos, la Corte sigue trabajando por la justicia ante los crímenes más graves de alcance internacional. Su eficacia depende del compromiso conjunto de los Estados, la sociedad civil y los ciudadanos del mundo.
La Corte Penal Internacional
La CPI es la primera corte permanente encargada de investigar y juzgar a individuos por los crímenes más graves bajo el derecho internacional: genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y crímenes de agresión.
Actualmente, 125 Estados son Partes del Estatuto de Roma y existen 61 órdenes de arresto activas. La Corte ejerce jurisdicción sobre delitos cometidos después del 1 de julio de 2002, por nacionales de Estados Parte o en sus territorios.
Con sede en La Haya, la CPI busca garantizar la rendición de cuentas y prevenir futuras atrocidades, trabajando para complementar —no sustituir— los sistemas judiciales nacionales.
Cooperación con las Naciones Unidas
Aunque la CPI no forma parte del sistema de la ONU, mantiene un acuerdo de cooperación con las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad puede remitir casos a la Corte, como en Darfur y Libia.
En él caso de Palestina, la jurisdicción se basa en su adhesión al Estatuto de Roma en 2015, tras su reconocimiento cómo Estado observador no miembro por la Asamblea General de la ONU en 2012. Esto ha permitido investigar presuntos crímenes de guerra en los territorios ocupados, incluido Gaza, y emitir órdenes de arresto contra líderes israelíes y palestinos.
Una trayectoria dedicada al derecho internacional
Con una extensa carrera en el ámbito jurídico y diplomática, Päivi Kaukoranta fue elegida en diciembre de 2023 para un mandato de tres años. Hoy lidera la Asamblea de los Estados Parte —el órgano de supervisión y legislación de la CPI.
Graduada en Derecho por la Universidad de Helsinki, Kaukoranta ingresó al Servicio Exterior de Finlandia como experta jurídica. Participó activamente en las negociaciones que condujeron a la creación de la Corte en la década de 1990, como parte de la delegación finlandesa ante los comités preparatorios del Estatuto de Roma.
Ha ejercido como directora de Asuntos Jurídicos y Embajadora de Finlandia ante los Países Bajos, donde fortaleció la cooperación con la CPI y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Actualmente, además de su presidencia, dirige la Autoridad Nacional de Seguridad (NSA) de Finlandia.
“No fue una decisión inmediata,” recuerda. “Me lo pensé durante varios meses antes de aceptar la candidatura.” Desde Helsinki, combina sus funciones nacionales con una intensa agenda internacional, que incluye viajes frecuentes a La Haya, Nueva York y Bruselas. Su labor como presidenta de la AEP es voluntaria y no remunerada.
