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La importancia de la salud mental

Por Clara Cadena

El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. Este año 2019 se ha centrado en la prevención del suicidio, una problemática que causa la muerte de una persona en el mundo cada 40 segundos. Debemos empezar a ser conscientes de la importancia de la salud mental.

Todas las personas somos distintas. Actuamos de manera distinta, vivimos en diferentes contextos, con diferentes experiencias que moldean nuestra manera de ser y nuestro modo de ver las cosas. Sin embargo, hay algo que los humanos solemos tener en común: nuestra necesidad de adelantarnos a los acontecimientos y predecir lo que nos va a pasar para, así, conseguir una estabilidad que nos permita permanecer tranquilos en nuestras vidas. Cuando un acontecimiento que no teníamos previsto ocurre y nos quita esta estabilidad, es necesario hacer frente a la situación, y aquí es donde se vuelven a mostrar las diferencias interindividuales.

La resiliencia es la capacidad de enfrentarse a las adversidades de la vida. Es un proceso que permite a las personas adaptarnos a situaciones conflictivas y salir fortalecidos de ellas. No se trata de una característica que “se tiene o no se tiene”, sino que resulta un factor que se puede aprender. Es por esto que durante el Día Mundial de la Salud Mental en 2018, centrado en los jóvenes, se destacó desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) la importancia de la creación de resiliencia mental que, afortunadamente, va en aumento.

La temática de 2019 es distinta, pero está relacionada: la prevención del suicidio. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en un comunicado oficial mencionó un dato bastante alarmante: “Cada 40 segundos, alguien toma la trágica decisión de que ya no vale la pena vivir”. El suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes entre 15 y 29 años. Crear resiliencia mental, desde las edades más tempranas, para poder hacer frente a los retos que plantea el mundo actual, resulta beneficioso para la salud a corto y largo plazo. Es por esto que debemos empezar a darle más importancia a la salud mental y ser conscientes de las acciones que debemos tomar al respecto.

En pleno siglo XXI, la gente sigue tratando la cuestión de la salud mental como un tema “tabú”. Se sigue estigmatizando a las personas diagnosticadas con un trastorno mental, y seguimos ocultando cualquier síntoma de malestar psicológico, ya que suele ser considerado signo de debilidad. Esto debe cambiar. Una cobertura universal de salud debe incluir también la salud mental. La salud mental no es cosa de unos pocos, es cosa de todos. Las Naciones Unidas ya han empezado a desarrollar programas para promover el desarrollo de los servicios de salud mental, como el lanzamiento de la estrategia de salud mental y bienestar en el lugar de trabajo, y entre todos debemos luchar contra los estigmas y por el derecho al tratamiento.

Creer que la salud mental es una problemática que no nos incumbe y que solo afecta a una minoría con un perfil concreto nos hace desconocedores de una realidad actual. La ONU en 2015 realizó un estudio evaluando la salud mental de sus trabajadores mediante una encuesta de bienestar personal. Se encontró que aproximadamente la mitad de todos los miembros del personal de diferentes entidades de las Naciones Unidas en diferentes partes del mundo informaban haber experimentado síntomas consistentes con una afección de salud mental. Esto es un claro ejemplo de la universalidad de esta problemática.

En un año en el que las Naciones Unidas se están centrando en el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y en la creación de planes concretos y realistas para ello, resulta relevante tener en consideración la salud mental, ya que está implicada en todos los ODS. Para empezar, sin salud mental no hay salud, así que resulta evidente su relación con el ODS 3 “Salud y Bienestar”, que busca garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. Pero, además, para mejorar la educación, reducir la desigualdad  y los conflictos, impulsar el crecimiento económico, y abordar el cambio climático, debemos dar más importancia a la salud mental, y combatir la marginalización y la falta de recursos que actualmente sufre este campo.

 

Escrito por: Clara Cadena

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