Con el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina, repasamos el origen de la Tregua Olímpica y su regulación.
Ekecheiria
La tradición griega de la ekecheiria, período en el que las guerras se suspendían temporalmente para que los atletas pudieran competir en los Juegos Olímpicos, comenzó en el siglo VIII antes de Cristo. En 1992, el Comité Olímpico Internacional rescató esa tradición y exhortó a todos los países a observar la tregua olímpica.
En la ONU
La Asamblea General también apoyó esa idea y, mediante su resolución 48/11 de 25 de octubre de 1993, instó a los Estados Miembros a que respetaran esa paz olímpica.
Además, desde 1998 el Comité Olímpico Internacional decidió enarbolar la bandera de las Naciones Unidas en todos los lugares donde se celebraran competiciones de los Juegos Olímpicos. Por su parte, el sistema de las Naciones Unidas amplió su cooperación con el Comité Olímpico Internacional y la familia olímpica en general mediante de acuerdos y alianzas.
El comienzo: los llamamientos solemnes
A partir de 1994, el Presidente de la Asamblea General comenzó a hacer un llamamiento solemne para la observancia de una tregua durante los Juegos Olímpicos. Desde 2006, la apelación también fue hecha para los siguientes Juegos Paralímpicos. La apelación se realiza cada dos años, justo antes del comienzo de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de verano o invierno.
Milano Cortina
La Asamblea General de la ONU aprobó por amplia mayoría, 165 de los 193 Estados miembros, la resolución sobre la Tregua Olímpica para Milano Cortina. La iniciativa, copatrocinada por 165 países, propone un cese de hostilidades que abarcaría los Juegos Olímpicos de Invierno, del 6 al 22 de febrero de 2026, y los Juegos Paralímpicos, del 6 al 15 de marzo, con una semana adicional antes y después de cada evento.
“Creo que los Juegos Olímpicos son un momento excelente para simbolizar la paz, el respeto del derecho internacional y la cooperación internacional”, afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres.
Asímismo, Milano-Cortina 2026 se perfila como los Juegos Olímpicos de Invierno con mayor equilibrio de género hasta la fecha, con la previsión de que las mujeres representen el 47 % del total de atletas participantes.
