Los recortes drásticos en la ayuda exterior son cada vez más comunes entre los principales donantes de Europa y Estados Unidos, con un impacto directo en las poblaciones más vulnerables.
En Francia, el gobierno anunció a principios de julio nuevos recortes de 700 millones de euros en su ayuda oficial al desarrollo (AOD), reduciéndola a 3.700 millones en 2026 para contribuir a la reducción del déficit público.
En el Reino Unido, la decisión tomada en febrero de reducir la AOD al 0,3% del PIB a partir de 2027, frente al objetivo del 0,7%, va acompañada de un aumento del gasto militar. Una tendencia similar se observa en Alemania, Países Bajos y Bélgica.
Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos desmanteló la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Suspendió su financiación exterior durante 90 días en enero. El 13 de agosto, un tribunal de apelaciones confirmó recortes anuales de 8.000 millones de dólares a la ayuda estadounidense, votados por el Congreso a mediados de julio.
Este monto incluye la eliminación de casi 1.000 millones de dólares destinados a la ONU. Esta cifra debe ponerse en perspectiva, dado que Estados Unidos contribuyó con 13.000 millones a la organización en 2023, incluyendo su contribución obligatoria al presupuesto de la Secretaría de la ONU.
España es de los pocos países que anunció un compromiso mayor de aumentar las aportaciones al desarrollo hasta el 0,7% de su Renta Nacional Bruta (RNB) para 2030.
40% menos financiación que en julio de 2024 para la ayuda humanitaria
A finales de junio, se había recibido menos del 17% de los 46.000 millones de dólares necesarios para cubrir las necesidades humanitarias mundiales en 2025, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA). Esto representa una alarmante caída del 40% en comparación con el mismo período en 2024.
“Hemos tenido que recurrir a un triaje de la supervivencia humana”, declaró Tom Fletcher, Secretario General Adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios y Coordinador de Ayuda de Emergencia. “La aritmética es cruel y las consecuencias desgarradoras. Demasiadas personas no recibirán el apoyo que necesitan, pero salvaremos tantas vidas como podamos con los recursos disponibles”.
Ante los recortes presupuestarios más importantes jamás sufridos por el sistema humanitario internacional, OCHA lanzó un llamamiento global prioritario para ayudar a 114 millones de personas, enfocándose en las necesidades más urgentes.
Millones de personas privadas de atención sanitaria
Estados Unidos, el mayor contribuyente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunció su retirada en enero de 2025.
En una conferencia de prensa el 7 de agosto de 2025, el director de la OMS declaró que “los recortes súbitos y drásticos en la ayuda humanitaria están provocando actualmente la interrupción más grave de los sistemas de salud desde el pico de la pandemia de COVID-19.
Según el último análisis de la OMS, se espera que la ayuda sanitaria disminuya en casi un 40% este año en comparación con hace apenas dos años. No se trata de un cambio gradual, sino de un verdadero abismo.
Medicamentos vitales permanecen almacenados en depósitos, los profesionales de la salud están perdiendo sus empleos, las clínicas están cerrando y millones de personas están siendo privadas de atención.”
Dos ejemplos entre muchos: la falta de financiación impide una respuesta rápida a una epidemia de cólera entre poblaciones refugiadas en el este de Chad. En Ucrania, más de 640.000 mujeres perderán el acceso al apoyo psicológico relacionado con la violencia de género y a los espacios seguros de UNFPA.
Solo 5 dólares al mes para 2 millones de refugiados en Uganda
Para 2025, las necesidades de financiación del ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ascenderán a 10.600 millones de dólares. A mitad de año, solo se había cubierto el 23% de estas necesidades.
Hasta 11,6 millones de refugiados y otras personas obligadas a huir corren el riesgo de verse privados de asistencia humanitaria directa del ACNUR este año, según un informe publicado el 18 de julio. Esta cifra representa aproximadamente un tercio de las personas que recibieron asistencia de la organización en 2024.
Casi 2 millones de refugiados se ven afectados en Uganda. Desde principios de año, una media de 600 personas han llegado diariamente al país desde zonas de conflicto en Sudán, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo (RDC). Ya el mayor país de acogida de refugiados en África y el tercero en el mundo, Uganda alberga actualmente a 1,93 millones de refugiados.
El coste estimado de atender a un refugiado en Uganda en 2025 es de unos 16 dólares al mes. Debido a la falta de financiación, la ayuda se reducirá ahora a 5 dólares al mes, informó el ACNUR el 5 de agosto.
Raciones de alimentos reducidas a una cuarta parte en Kenia, a punto de eliminarse en Nigeria
En Kenia, las raciones de alimentos proporcionadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) a 720.000 refugiados han disminuido desde principios de año y, en junio, solo alcanzaban el 28% de una ración estándar.
El caso de Nigeria nos recuerda que las personas desplazadas también están siendo puestas a prueba. No menos de 1,3 millones de personas en el noreste de Nigeria corren el riesgo de verse privadas de ayuda alimentaria, y 150 centros de nutrición que atienden a 300.000 niños podrían cerrar, según el PMA.
Sin una entrada inmediata de donaciones, solo 650.000 personas recibirán ayuda en agosto. Después de eso, los programas tendrán que suspenderse. “Las familias aquí se enfrentarán a decisiones imposibles”, explica el Dr. John Ifuk-Ibot, gerente de nutrición del PMA en Nigeria. “Pasar hambre o huir de nuevo”.
Solo el 14% del llamamiento de ayuda humanitaria para Siria está financiado
En Siria, un país devastado por 13 años de guerra civil (2011-2024) hasta la caída del régimen de Assad en diciembre de 2024, 16 millones de personas necesitan apoyo humanitario.
Sin embargo, el llamamiento de financiación lanzado por OCHA solo ha recaudado el 14% de las necesidades para 2025, señaló Tom Fletcher el 21 de agosto. “Nuestro llamamiento humanitario para 2025 está financiado solo en un 14%. Los recortes en la ayuda se traducirán en recortes de personal de al menos el 40% en toda la comunidad humanitaria en Siria, siendo las ONG las más afectadas. El 16% de los centros de salud han suspendido o reducido su capacidad debido a los recortes.”
Tom Fletcher agradeció a los donantes que siguen preocupándose por esta crisis, encabezados por la Unión Europea (UE), Alemania y Canadá.
RDC, Sudán, Myanmar, Haití: las crisis olvidadas se multiplican
Sin embargo, muchas crisis importantes están siendo ignoradas, con el riesgo de que más de 4,3 millones de personas en la República Democrática del Congo (RDC) se vean privadas de toda ayuda humanitaria para 2026, según OCHA.
Lo mismo ocurre en Sudán y Sudán del Sur, Somalia y Yemen, países donde UNICEF y el PMA están lanzando alertas sobre la amenaza de hambruna y desnutrición infantil.
También se deteriora la situación de los refugiados rohinyás que huyeron de la persecución en Myanmar hacia Bangladés. La ayuda corre el riesgo de colapsar, especialmente en el mayor campo de refugiados del mundo, Cox’s Bazar.
En Haití, asolado por la violencia de las bandas, la respuesta humanitaria había recibido menos del 9% de los 908 millones de dólares necesarios en julio de 2025. Sin embargo, este país caribeño cuenta con 1,3 millones de desplazados, 1.600 escuelas cerradas y 217.000 niños identificados por UNICEF como víctimas de desnutrición severa. Solo 21.500 de ellos han recibido tratamiento este año. “Haití sigue siendo (…) el país menos financiado en nuestros llamamientos entre todos los países con fondos insuficientes en el mundo”, declaró Stéphane Dujarric, portavoz del jefe de la ONU.
Agencias de la ONU y sus socios de la sociedad civil afectados
El impacto de la suspensión de la ayuda externa fue inmediato para las principales agencias de la ONU, que se financian con contribuciones voluntarias —a diferencia de la Secretaría de la ONU, cuyo presupuesto depende de las contribuciones obligatorias de todos los Estados miembros. Estas agencias se vieron obligadas a reducir su personal, por ejemplo, en un 30% en el caso del ACNUR. En comparación, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) tuvo que reestructurarse tras perder el 30% de su financiación en 2025.
Las ONG internacionales y locales que trabajan con las Naciones Unidas también se han visto gravemente afectadas. El 13 de mayo de 2025, ONU Mujeres publicó un informe titulado “Al límite: el impacto de los recortes en la ayuda exterior sobre las organizaciones de mujeres en crisis humanitarias en todo el mundo”.
Basado en los resultados de una encuesta global rápida a 411 organizaciones dirigidas por mujeres que defienden los derechos de las mujeres en 44 contextos de crisis, el informe revela que el 90% de las organizaciones encuestadas se han visto afectadas por los recortes presupuestarios, y la mitad podrían cerrar en un plazo de seis meses.
