Seis años después de la alarma mundial por el COVID-19: ¿está el mundo mejor preparado para la próxima pandemia?
El inicio de una emergencia sin precedentes
Hace seis años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) activó el nivel más alto de alerta sanitaria internacional al declarar el brote de un nuevo coronavirus, posteriormente conocido como COVID-19, como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional.
Una huella que sigue presente
Aunque esta emergencia concluyó oficialmente en mayo de 2023, el impacto de la pandemia sigue profundamente marcado en la memoria colectiva y continúa influyendo en la salud, la economía y las sociedades de todo el mundo.
La pregunta clave, seis años después
Al cumplirse este sexto aniversario, la OMS plantea una pregunta central a los países, socios y a sí misma: ¿está el mundo mejor preparado para enfrentar la próxima pandemia? La respuesta es compleja y matizada: sí y no.
Avances logrados
Por un lado, el mundo está mejor preparado gracias a avances significativos derivados de las enseñanzas de la COVID-19. Se han adoptado medidas concretas para fortalecer la prevención, la preparación y la respuesta ante emergencias sanitarias. Entre los hitos más relevantes destaca la adopción del histórico Acuerdo sobre Pandemias de la OMS en mayo de 2025, que establece un enfoque integral para mejorar tanto la seguridad sanitaria mundial como la equidad en salud.
Asimismo, las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional, en vigor desde septiembre de 2025, han reforzado las capacidades nacionales de respuesta frente a amenazas sanitarias.
También se han fortalecido los sistemas de vigilancia, inteligencia epidemiológica y secuenciación genómica, apoyados por nuevas tecnologías como la inteligencia artificial. Iniciativas orientadas a ampliar la producción equitativa de vacunas, diagnósticos y tratamientos, junto con programas de formación y redes de respuesta rápida, han mejorado la capacidad global para detectar y contener amenazas emergentes.
Brotes recientes como prueba de progreso
Ejemplos recientes, como las respuestas más eficaces a brotes de ébola y marburgo en África, demuestran que estos avances pueden salvar vidas y reducir drásticamente la propagación de enfermedades.
Sin embargo, estos avances siguen siendo vulnerables. En un contexto de creciente inestabilidad global, muchos países están desviando recursos de la salud hacia otros sectores, lo que pone en riesgo los sistemas fortalecidos tras la pandemia. Esta tendencia es especialmente preocupante, ya que las pandemias constituyen una amenaza directa para la seguridad nacional y global.
No bajar la guardia
Invertir en preparación no solo implica proteger la salud, sino también salvar vidas, resguardar las economías y mantener la estabilidad social. Por ello, la OMS insta a gobiernos, socios y actores clave a no descuidar la preparación y la prevención.
Los patógenos no reconocen fronteras y ninguna nación puede enfrentar sola una pandemia. La preparación exige cooperación sostenida, solidaridad y vigilancia constante. El momento de actuar es ahora, antes de que surja la próxima amenaza.
